2. Negociación con la parte técnica: equipo de arquitectos y
empresa constructora que llevarán a cabo tu obra.
Si ya tienes tu parcela y el tema
económico lo tienes más o menos claro, ahora llega el momento de buscar
arquitectos y empresa que construya tu casa. El tema económico no podrás
zanjarlo hasta que no tengas todos los datos, pero a estas alturas debes tener
más o menos claro si tu opción es real y posible.
El tema de la elección y acierto de
arquitecto tiene mucha más importancia de la que nos podemos imaginar a priori.
Ten en cuenta que éste partirá de una hoja en blanco, y a partir de aquí deberá
ser capaz de captar cual es el tipo de casa que tú quieres. Sus únicas armas
cuando comience a diseñar tu casa serán la parcela y lo que tú le transmitas
sobre tu futura casa.
A partir de aquí él deberá ser capaz de
configurar una idea, un boceto que responda de la mejor manera posible a tus
deseos. Pero al mismo tiempo tiene la obligación de realizar propuestas reales
y consensuadas. No dudes en rechazar los bocetos que no se adecuen a tu idea.
Por supuesto, déjate asesorar, pero eso no quiere decir que aceptes sin más
cualquier sugerencia. Perder tiempo en la confección de un buen proyecto
siempre se rentabiliza enormemente. Piensa que en tu casa vivirás y pasarás
muchas horas. Y ten en cuenta también que un proyecto sensato te ahorrará mucho
dinero: tanto a la hora de construir la casa, como a la hora de vivir en ella.
Aunque no suele ser una práctica habitual,
yo he participado activamente junto con el cliente en todos los procesos hasta
aquí comentados. Desde la búsqueda y asesoramiento en la compra de la parcela,
hasta incluso en la toma de decisiones en la elaboración del proyecto. Algunos
clientes, cuando trabajaba construyendo casas, han solicitado mi ayuda en todos
los procesos comentados y el resultado siempre resultó muy beneficioso para
todos. Pero repito, que por desgracia, no suele ser una práctica muy habitual.
La empresa que se encargará de llevar a cabo la obra es una
cuestión también importantísima a la hora de emprender el proyecto de construir
tu casa.
De hecho, la partida más importante de la inversión será la que
corresponda a la construcción propiamente dicha. Como mínimo sería conveniente
tener un par o tres de presupuestos. Contrástalos y busca todas las referencias
que te sean posibles.
Un contrato de construcción debe ser lo más detallado posible. Que
nada quedé al azar o a la libre interpretación de alguna de las partes. Léelo
atentamente y mi recomendación es muy sencilla: que todo te quede totalmente
claro. Cuantos más detallado sea, menos espacio para la sorpresa habrá.
Normalmente suelen ser desagradables.
Aspectos inexcusables:
Precio cerrado. No hay lugar a dudas aquí. Te deben
ofrecer un precio cerrado, La única manera de hacer esto, repito, es que todo
esté concienzudamente detallado. Todo. Hasta la marca y modelo de los
mecanismos eléctricos que te pondrán, Si hay buena fe, y eso se ve a leguas, se
podrán hacer modificaciones sobre la marcha, siempre y cuando, repito,
respondan a cuestiones de buena fe.
Plazo de entrega. Exige que te den un plazo de entrega. El tema de las
penalizaciones por incumplirlo es una cuestión que se debe estudiar en cada
caso. Si todo ha ido bien, no debería ser un problema que se acabará fuera de
fecha. Esta es una cuestión que se debe ir viendo sobre la marcha. Siempre
interesa que haya buena comunicación y sintonía entre el constructor y tú, el
promotor, el que paga vamos.
Certificaciones. Paga la obra según ésta avance. Tanto construido, tanto pagado.
Suele pedirse una cantidad a la firma del contrato, que nunca debería ser
superior al 7 ó 10 % del total. Si te piden más, negocia o desconfía.
Las certificaciones las emitirá el arquitecto que velará por el
buen desarrollo de la obra. Si existe financiación externa, será también la
entidad bancaria la encargada de emitir las certificaciones a través de sus
técnicos.
Tú proyecto lo habrá llevado a cabo el arquitecto. Por otra parte,
el arquitecto técnico o aparejador se encargará de supervisar y controlar la
obra, que todo se haga según lo estipulado en el proyecto. Normalmente realizan
una visita semanal, pero aquí tampoco hay ninguna norma estricta.
Repito, estos son los aspectos inexcusables. En cuanto al resto,
lo mejor es que no quede nada en el aire. Pregunta cuanto sea necesario. Si no
entiendes bien algo del presupuesto, que lo redacten de manera que te quede
clarísimo. Preguntar antes y dejarlo todo claro, evita muchísimos quebraderos
de cabeza posteriores. Si algo ves que te sobrepasa, acude a tu arquitecto y
que te ayude a aclararlo y comprenderlo.
Y por supuesto, pon todo por tu parte para
generar el mejor ambiente y comunicación posible. Siempre habrán ciertas
tensiones, pero si hay buena sintonía será más fácil sobrellevarlas.


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